Desperté con muchísimo esfuerzo y me volví a dormir hasta 10 minutos antes de tener que salir a la oficina. Un día nada prometedor, confirmando esto hasta la tarde, ya que terminé llena de ansiedad y cólera por razones que aún no tengo la claridad para observar.
Cuando el día llegaba a su fin, toda esta pesadez se comenzó a convertir en entusiasmo por un cambio. ¿Un cambio en qué aspecto? En la manera en la que llevo mi orden personal. Es por eso que decidí saltarme una que otra cosa y fui en busca de mi cambio. ¡Y vaya que lo encontré!
Por cierto, quiero ir a Moscú.
Feliz regreso a casa, reordeno mi espacio y cambio hasta las cerraduras. Me siento mucho mejor. Así que no hay nada que hacer… vuelvo a un punto importante y recurrente en mis reflexiones. Las cosas "mundanas" y pequeñas hacen toda la diferencia.
Por cierto, quiero ir a Moscú.
