En la edición impresa de la revista Dedo Medio se publicó un extracto de la conversación que sostuvimos sobre mis proyectos musicales y la grabación de mi disco solista Influences & Connections Vol. 1.
Para preservar el registro completo y fiel de esa sesión, comparto a continuación la versión íntegra de la entrevista, acompañada por el retrato seleccionado de la sesión con el fotógrafo peruano José Cuadros.
ENTREVISTA COMPLETA
2. ¿Qué es lo peor que te ha pasado en algún concierto y cómo saliste del problema?
Más que un problema, recuerdo un hito muy particular. En el festival Kings of Metal (2007), ante la ausencia imprevista de una banda en la grilla, el organizador me propuso subir al escenario de inmediato. Acepté el reto, subí e improvisamos una versión de "Elvenpath" de Nightwish. La respuesta del público fue increíble y la energía de esa improvisación resultó impecable.
3. ¿Qué tan cierto es eso de que los metaleros paran enojados con el mundo?
Es una percepción superficial. La música que hacemos y escuchamos canaliza una gran intensidad y potencia, pero eso no significa que vivamos en un conflicto constante. Experimentamos el mismo espectro de emociones que cualquier persona; la diferencia está en la fuerza del lenguaje musical con el que elegimos expresarnos.
4. Te presentas como cantante, compositora, mánager de un grupo musical y modelo alternativa. ¿A eso se le llama versatilidad o “la calle está dura”?
Se llama enfoque y capacidad de gestión. Soy cantante y compositora de mi proyecto solista —actualmente produciendo Influences & Connections Vol. 1— y de mi banda Hypnox . Además, asumo la gestión de Hellium (heavy/thrash metal) porque confío plenamente en su propuesta. El trabajo fotográfico surgió como una extensión natural para comunicar la estética de mi música y rápidamente se consolidó como parte de mi propuesta visual.
5. Tienes que escoger entre cantar y bailar una cumbia, vestir de rosado o salir con un nerd. ¿Qué te permite elegir tu condición de metalera?
No veo por qué salir con alguien brillante o con gustos específicos estaría reñido con el metal. Yo misma me considero una persona enfocada en mis intereses académicos y creativos, y mi pareja comparte exactamente esa misma afinidad y pasión por la música.
6. ¿De niña cantabas las canciones de Nubeluz o las de Black Sabbath?
De niña disfrutaba plenamente de Nubeluz y Hola Yola; incluso llegué a bailar ballet en televisión junto a las Burbujitas. En mi entorno familiar no se escuchaba rock ni metal; la discografía de Black Sabbath y el universo del metal los descubrí años más tarde por convicción e investigación propia.
7. Nunca estudiaste canto. ¿En qué momento te diste cuenta de que podías cantar sin lastimar los oídos de tus padres?
Mi formación ha sido un proceso de autoexploración sumamente riguroso, dedicado a entrenar la voz sobre la discografía de referentes como Nightwish. Últimamente he estado explorando técnicas de rasgado vocal e hiperdistorsión con la discografía de White Skull; es un trabajo de laboratorio constante donde la exigencia técnica es alta y el entrenamiento no se detiene.
8. Estás a punto de sacar tu primer disco, ¿cuándo hablas con los de la disquera, pones voz metalera o sacas la voz de Hello Kitty?
Mi decisión estratégica es publicar este primer disco de forma totalmente independiente. Trabajo la producción directamente con Adolfo Gazzo (Shredded Sound) y Rafael Núñez; entre profesionales de la música la comunicación es directa, técnica y basada en el criterio artístico, sin matices infantiles.
9. Te proponen una súper paga por hacer un dúo con alguno de estos cantantes: Tongo, Príncipe Acollino, Tigresa del Oriente o Monique Pardo. ¿A quién eliges?
Ninguno. Jamás pondría en juego mi integridad artística ni la coherencia de mi proyecto por un beneficio económico pasajero. El dinero va y viene, pero el respeto por mi obra, mi voz y mi reputación permanecen.

