Llegamos con Rafa directo a la primera fila (¡asiento A17!). El ambiente en el teatro estaba a tope y la gente del fan club Tarja Perú listísima para lo que se venía: una noche a puro metal sinfónico de altísima calidad.
- Doug Wimbish en el bajo, una leyenda total usando un gear tremendo (¡incluida una iMac en pleno escenario!) y una lista infinita de efectos.
- Julian Barrett en la guitarra, mandándose unos solos con una técnica y un sentimiento impecables, especialmente en "Falling Awake".
- Mike Terrana en la batería, reventando los parches con un solo demoledor de "William Tell Overture" de su proyecto SinFonica.
El recorrido continuó con temas como "My Little Phoenix", "The Crying Moon" e "I Walk Alone". Un momento genial fue cuando Tarja anunció en un español súper fluido que tocarían una versión de Soda Stereo: "Signos". La adaptación estuvo excelente, logrando una fusión muy armoniosa entre la voz lírica y la instrumentación rockera.


Luego vinieron "Little Lies" y "Underneath", pero la verdadera explosión de adrenalina ocurrió cuando sonó el riffeo inconfundible de "Stargazers". Ver a todo el teatro saltar al unísono con semejante himno de Nightwish fue un momento tremendo.
Para equilibrar la noche, dieron paso a un bloque acústico más íntimo con joyas como "Higher than Hope", "We Are", "Minor Heaven", "The Archive of Lost Dreams" y "Ciaran's Well". Ver a Tarja en el piano Roland cantando e interpretando con tanta soltura demostró su enorme versatilidad artística.
Siguieron con "Where Were You Last Night", donde Christian Kretschmar metió un divertido guiño fusionando el tema con fragmentos de "Heaven Is a Place on Earth" de Belinda Carlisle y "Living on a Prayer" de Bon Jovi, para luego retomar toda la potencia del show con "Die Alive" y "Until My Last Breath".
Pero el momento cumbre llegó con los primeros acordes de "Wishmaster". Escuchar en vivo la canción que en el 2004 me abrió las puertas al metal sinfónico y que fue una de las grandes culpables de que decidiera ser cantante fue sencillamente brutal. Retumbó en cada rincón del teatro y cerró el setlist con broche de oro.
Para cerrar la jornada, en el Meet & Greet pude saludarla brevemente, entregarle una nota de agradecimiento y llevarme autografiados mis discos Oceanborn y Highest Hopes. Más allá de las luces y el escenario, Tarja demostró una gran calidez humana y una cercanía genuina con su público.
Fue la voz que en su momento me inspiró a tomar el micrófono, componer mi propia música y buscar mi propio sonido. Una noche inolvidable que reafirma mi admiración por una artista que vive y transmite la música con auténtica pasión.
Nathalie











